Ir terminando

Este año se cumplen cinco años desde que inicié Las cosas que pasan. Siento tanta distancia con la persona que era cuando comencé a escribirla que quizás no sea el miedo a no tener temática sobre la que escribir la que me impida continuar. Creo que aún tendré que continuar y cuadrar el ciclo para que se cumplan los cinco años exactos. No por regirme por la cronología de las fechas, sino porque me apetece cerrarla como tiene que ser cerrar. Pensando en que la narración comienza y que se desarrolla en aquellos días que fueron los más terribles de mi vida hasta el momento, reconozco que nada de lo que me sale ahora, por poquito que sea, merezca ni por asomo estar cerquita de aquellas letras que sueltan mi dolor y que lo han ido soltando desde entonces. No es que el dolor ya no esté. Es que no es las cosas que pasan; es las cosas que se quedaron y otras que no me gustaría que estuvieran. En fin, ya no es que pasen o no. Siento que ya no quiero escribir sobre ellas, y eso que con todo emanan un vitalismo y una energía que ya me gustaría recuperar.

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