En serie

Juncal Lee   12 septiembre, 2013   No hay comentarios en En serie

He pasado unos días en estado de shock… Que no agobiada, ni angustiada, ni nada de eso. ¿De dónde me viene este malestar? Del maldito final de la tercera temporada de Juego de Tronos. Sí, lo he visto tarde, que nadie me diga que alguna vez he ido yo por ahí diciendo que estoy actualizada en todos los aspectos universales. Que no, ya sé que cualquier seguidor de la serie que se precie lo vio hace dos meses y ha podido vivir con ello y disfrutar del verano como cualquiera. ¿Cómo? Pues no lo sé porque yo no puedo.

Empecé el verano con la intención de ponerme al día, con la segunda temporada para ser exactos, mientras me actualizaba con otras como Breaking Bad o Mad Men. El viejo truco de tener varias temporadas de varias series en la reserva para dosificar las emociones, alternándolas y ese tipo de cosas que se hacen para dilatar la trama y acortar el tiempo de espera entre una temporada y otra, consiguiendo de esta forma tener siempre una temporada pendiente para ocupar los vacíos existenciales que dejan las series en nuestro tiempo de esparcimiento al terminar. Sin embargo, mi excelente plan se truncó, porque cuando me puse con la segunda de Juego de Tronos, ya no pude ver nada más, (menos mal que había terminado Breaking Bad, aunque en estos momentos se esté emitiendo la segunda parte de la última temporada, esperaré a que termine de emitirse). Total que he convivido un par de meses con todas las familias de los Siete Malditos Reinos, las tierras de más allá del muro, caminantes y esas cosas tan dramáticas, fantásticas y cruentas como la vida misma. El caso es que hace unos días me quedé fatal. Pero fatal, fatal. Después de ver el capítulo 9 de la tercera. Bueno, si queremos precisión apuntaré que el último cuarto de hora del citado capítulo fue horrible. Me imagino que todo el que lo ha visto, a menos que sea un insensible sin corazón, sabe de lo que hablo. De la angustia, del alma desgarrada, de la impotencia. ¡Aaarggg! Todos augurábamos que algo malo iba a pasar en un futuro (bueno en ese momento pasado-futuro hipotético). Pero jamás me imaginé, tonta de mí, que sería de esta forma. Qué malestar, qué angustia, qué todo. Me vi a mí misma desde fuera, mirando la pantalla sin querer ver lo que mis ojos estaban viendo, aullando: “¡Nooooooo, no, no! ¡Nooooo, por favor, no!”. Y la pantalla se oscureció. Aquello no podía quedar así. Había que ver el último capítulo, el décimo, con el fin de entrever futuras tramas y sobre todo, con la ilusión de que el pasado no fuera más que un mal sueño. Qué ingenuidad la mía.

Odié a George R. R. Martin con toda mi alma. Ese tío es un sádico. En este tiempo precioso de mi vida que he compartido con cada personaje, en el que he presenciado rutinariamente asesinatos, mutilaciones, traiciones, lujuria, amor, mutilaciones, sangre, asesinatos, traiciones, tortura, sangre, castraciones, matanzas, sangre, mutilaciones y más mutilaciones lo peor que he visto fue lo que os cuento. Les coges cariño, les ves crecer, les ves sufrir… Les coges cariño hasta a los malos malísimos, te enamoras de unos, te caen mal otros, sospechas de todos, adoras a Tyrion Lannister (qué le vas a hacer a Tyrion, George, qué, a ver qué). Me he sentido confusa con mis sentimientos, he hecho apuestas… Convives con ellos, te salpica la sangre, apartas la mirada con las torturas y los demás actos violentos, pero vamos, lo del capítulo 9 no tiene nombre, no lo tiene, joder. No. Estoy tentada a soltar un spoiler, ahora que ya sé lo que es. Un spoiler es lo que he hecho toda mi vida, dicho en inglés: contar el final de series, películas y libros, destrozar (metafóricamente hablando) sorpresas y regalos sorpresas (a veces no tan metafóricamente), fiestas, secretos inconfesables, anuncios de bodas y embarazos… Solo quiero decir que lo de ese capítulo no tiene nombre. Todo ese sufrimiento que se pone en pausa con los puntos suspensivos que tanto me gustan y que te deja como te deja. Y nada, despídete hasta la primavera del año que viene. Pero, ¿de qué van? Ocho temporadas. ¿Así van a ser los próximos años? ¿Y cuándo llegue ese anunciado invierno? El invierno, ese sí que es un tema que vamos… Contemplas cómo viven y crecen los personajes, para finalmente verlos torturados y/o masacrados y/o quién sabe qué se le puede ocurrir a este hombre. Que no, que no le quiero coger cariño a nadie más para que luego me los arrebaten así, (¿esto es un spoiler?). Venga hombre, es que el Martin este no tiene corazón.

Vale, estoy segura de que los libros tienen que ser una obra maestra, concebidos por un genio (retorcido). La serie está muy bien hecha y todas estas emociones que provoca no indican otra cosa que la excelente calidad de la adaptación del pedazo argumento de la saga. Vale. Vale, que sí. ¡Que sí! Los que los leen afirman que son increíbles y me lo creo. ¿Y qué? ¿Me voy a jugar mi salud mental, convertirme en una loca como tantos otros, convivir con el novelón el tiempo que sea necesario, olvidarme de la vida real y apasionarme por el drama, llorar en cada capítulo la muerte, mutilación, tortura o masacre de mis personajes más queridos y de los pobres lobos (joder, pero ¿por qué se empeñan siempre en matarlos? ¿spoiler?). -No me digáis que ese tío no es un enfermo-. Y si me los leo, un día llegaré a la última página del séptimo (¿?) y se abrirá un vacío en mi vida que no sabré con qué llenar. ¿Con vida real? Sí, sería lo propio. Pero ¿a quién le importa la vida real cuando hay dragones de por medio? No, no me pienso leer los libros. No, no.

Ya no lo aguanto más, voy a spoilear sin manías, sin prejuicios… Si ya habéis visto la tercera temporada o si no tenéis la más mínima intención de ver la serie, sabia decisión, solo tenéis que seleccionar el texto y como un mensaje secreto aparecerá el pedazo spoiler que viene a continuación. Repito lo de: Sin manías sin prejuicios para poder decir (spoiler): Un Stark muerto es un Stark menos… Por si os suena la canción… La maldita Red Wedding. Pero, ¡qué matanza tan horrible! Y qué injusta. Es cierto que a Robb Stark se le estaba yendo un poco de las manos esto de buscar aliados y lo estaba haciendo fatal, cortando cabezas y pidiendo ayuda a quien no debía. Pero no se merecía eso ¡no! Era un incauto joven al que el ansia de la victoria lo había enajenado. ¿Dónde queda la comprensión? ¿Dónde? Y su pobre hermanita, la pobre Arya, a punto que estaba de ver a su familia… Y esa sangrienta escena… Momentos de amor, se cierran las puertas, la música se vuelve oscura y empieza todo. Sangre, sangre y sangre. Y el lobo, joder ¡el lobo!… Me pasé dos días en los que, como cuando notas un pitido en el oído, escuchaba “¡The King in the North! ¡The King in the North!” y me estremecía con la imagen de la cabeza del lobo sobre el cuerpo de mi querido Robb. Y me venía un suspiro: “¡Con lo bueno que estaba!”. Porque hay que reconocer que en las dos últimas temporadas, la venganza a Robb le había sentado muy bien. Había pasado de ser un imberbe caballero del tres al cuarto, el niño pijo de Invernalia, a ser un rey, con su autoridad y su presencia, con su todo y tocado además por el amor. Que no hay nada que haga más atractivo a un personaje que una bonita historia de amor. El romanticismo les pone guapos, es así. Y el poder. A veces, ese sentido de la justicia tan pesado se hacía un poco repelente, pero el amor le había puesto en su sitio. Que no deja de ser un actor, que está bastante bien, por otro lado, pero no deja de ser un inglesito (bueno, escocesito) más con cara de atormentado, no tanto como Jon Snow (a lo del tormento, me refiero), eso es verdad, pero así de rey pues había ganado mucho. Así que me he quedado soltera de Stark y es que estoy pensando que debería crear una Asociación Protectora de los Starks porque ya les hace falta que alguien les proteja, porque están en peligro de extinción.

Y DANGER DANGER spoiler sobre spoiler, PRECAUCIÓN, PELIGRO, PELIGRO: No me pude resistir a investigar sobre el futuro, pues resulta que sé quién va a resucitar en futuras temporadas y no es quien yo quiero que resucite. Y hay muchas dudas sobre el futuro del bastardo…Ejem… Ya no digo más.

En fin, me he estresado tanto con esto de sufrir con la ficción que tenía un par de series dispuestas para ser vistas y he decidido plantarme. Una de ellas es la super famosa Homeland… Me niego a verla y tengo tres temporadas descargadas. Paso de la C.I.A y paso de todo… Y Boardwarld Empire se va a quedar como la dejé, en la segunda… Que paso.

Llegados a este punto, voy a lanzar unos planteamientos sobre las series en general. Sobre las reacciones que generan las series… Qué curioso ¿no? Un ejemplo visceral son las líneas precedentes. Nos estamos acostumbrando a devorar series y series. Cortesía de Internet podemos´olvidarnos de la parrilla televisiva totalmente. Diversión a la carta. Las series sustituyen perfectamente a la programación en unos tiempos en los que podemos deshacernos de los horarios ya sean prime time o los otros. Llegas a casa y no te apetece hacer nada productivo. Solo tirarte en el sofá y dejarte llevar por historias que no llevan a nada, o ¿sí que llevan a alguna parte? Ves un capítulo y te apetece ver otro. Aunque sea de una hora. El final de un capítulo siempre llama a otro. De las series buenas. Y si no lo son, es la pereza la que te empuja a seguir. Qué más da. Hay series que te enganchan porque simplemente son divertidas. Otras, un tanto entretenidas o te gustan los personajes. El caso es que si no tienes algo urgente que hacer, puedes estar horas viendo series. Si te dicen: “¿Quieres ver Lo que el viento se llevó?”. Respondes: “No, tres horas de frustración amorosa y desgracias, no por favor”. “Siete capítulos de…” cualquiera vale… “Sí, por supuesto”…

Las series se han convertido en un tema de conversación universal. En cualquier momento puedes hablar sobre tramas y personajes. Además, en toda serie siempre hay favoritos, personajes que enamoran, gente odiosa… Una variedad de personalidades y acontecimientos infinita que invitan a debatir. Acerca de los personajes que enamoran me gustaría hacer un breve apunte. Son los personajes, no los actores. Esto me resulta muy llamativo porque lo he vivido con varios y sé que a más gente le pasa. Por ejemplo, hablando sobre Don Draper de Mad Men, he encontrado bastantes fans de este personaje machista, seductor, infiel, duro, despreciable en ocasiones… Irresistible… En cambio, todo re-adolescente seguidor de la serie que haya sucumbido a su atractivo, cuando lo ha buscado por ahí (que todos lo hacemos,no pasa nada por reconocerlo), ha podido comprobar que el actor no emana ese atractivo en absoluto. Pero para nada. Es más, todos coincidimos que Jon Hamm desaparecerá con Don Draper.

Más sobre el tema actoral. Todas estas series que han superado el nivel emocional de los antiguos culebrones están repletas de talentos, aunque a veces no, claro. Complejidad y profundidad. No me quería poner pedante, ni petarda con estas reflexiones, pero es verdad. Imprescindible citar a Bryan Carlston en el papel de Walter White en Breaking Bad. Cuando empecé a ver la serie no me acababa de creer que el padre de Malcolm (otra gran serie) pudiera fabricar metanfetamina y todo lo demás. A medida que avanzaba la historia, nos regalaba ese cambio psicológico tan increíble de una manera impresionante. O Jessica Lange, la gran Jessica en American Horror Story. Lo mejor de la serie, sin duda. Destaca en una serie que flojea a veces. Me tengo que poner con la segunda, es verdad, pero el final de la primera, me quitó las ganas, ciertamente.

Pero si tengo que elegir a alguien, elegiré siempre a Tony Soprano. Y que sirvan estas palabras de homenaje al recientemente fallecido James Galdonfini. La noticia de su muerte fue la primera noticia que leí el 19 de junio. Y me perturbó. Me pierden las personas que lo dicen todo con los ojos y ese era el don de Galdonfini. Es verdad que antes de Los Soprano, sus papeles fueron muy nimios y bastante encasillados en ese rollo de macarra o mafioso. Tampoco pasa nada por encasillarse, ¿no? Si lo haces bien, si eres un especialista en lo tuyo y no te genera problemas… Temporada tras temporada, Tony Soprano mostraba facetas que se salían del role del típico mafioso que habíamos visto siempre.

Quizás, El Padrino o Scarface han hecho mucho mal en esto. El mafioso tiene un halo de romanticismo, es así, pero se nos olvida un dato importante, los mafiosos son malos, malísimos. Veíamos muchas caras de Tony, genialmente interpretadas por Galdonfini. Porque las personas no somos planas y los personajes en la ficción tienden a serlo en muchas ocasiones. Reíamos con él, lo odiábamos, lo amábamos (es verdad, nos enamorábamos de Tony Soprano con esas pintas que me llevaba, con esa crueldad, con ese machismo y con todo, resultaba inevitable sentirse atraído por él), lo temíamos… Después de mucho tiempo, llegué a la conclusión de que los seguidores de Los Soprano sentíamos dudas constantes acerca de él, como su psiquiatra, pero también una atracción irrefrenable hacia su persona y figura. Hacia el poder. Los Soprano me provocó pesadillas Spoiler!!!! (la muerte de Adriana) y la última temporada la viví con una tensión indescriptible, me quitó el sueño y de verdad. Magistral. Creo que es sino la mejor, de las mejores series que he visto nunca.

 

Y ya que me pongo a recordar series, una mención a Doctor en Alaska… Del mismo creador que los Soprano, David Chase. Creo que ya lo he hecho antes en este blog, pero ya ni me acuerdo de cuándo ni de por qué. Totalmente diferente en todos los sentidos. Inolvidable. En mi Top 5 de series. Enamorada de Fleischmann hasta la médula (qué maniático, qué encanto), enamorada de Maggie e identificada totalmente con sus cosas y absoluta fan de todos los personajes y del surrealismo de Alaska. La ficción genera sentimientos y emociones, no lo olvidéis nunca.

Solo me queda decir que he citado unas pocas, habiéndome enganchado a muchas, algunas sin calidad de ningún tipo. Lo habitual es que comenzara a verlas y las dejara por ser malas, repetitivas o porque tampoco me llamaran demasiado. Otras es que directamente, me he negado porque no tenía (ni tengo) la cabeza para líos como para ver Espartacus, que no me atrae demasiado la cadena de sangre y sexo explícito de la que tanto se habla. Lo que me llama la atención que todas han sido siempre anglosajones, anglofílicas y anglosumadre… ¿Por qué? Quizás es que solo los angloparlantes manejan la tensión bien… Quizás es que estamos inmersos ya en su mundo y nos tragamos ya todo lo que termine en tobecontinued

No sé explicar los motivos porque no creo que haya uno solo, pero si nos metemos en el panorama español, por citar alguno, es difícil encontrar argumentos o series que funcionen así. O por lo menos para mí. En los últimos años, las series españolas, por decirlo en pocas palabras, me dan grima. Culebrones varios, fatal hechos por cierto. Dramas históricos que insisto, dan grima, personajes patéticos… Isabel, por ejemplo, puede que sea porque el tema ya de por sí no me interesa en absoluto. Dentro de los reyes, los más fachas si se puede establecer un ranking de reyes fachas son los reyes católicos… Sus historias de amor y de intriga me parecen una desfachatez… Je, qué propia me ha quedado la frase. Lo dejo aquí que podría añadir mucho más… No voy a hablar ni de Cuéntame… Esta manía que les ha dado a las productoras de hincharnos a dramas históricos y hacerlo tan mal ¿no se va a acabar nunca? Hace un par de años, empecé a ver Plaza de España, que tenía muy buena pinta e incluso los primeros capítulos me hicieron gracia, pero perdió todo su fuelle enseguida. Me parecía además muy artificial. También se puso de moda lo de las series que continuaban con el morbo de crímenes a lo Fago o a lo Sálvame (reconozco que la serie de Isabel Pantoja, me hizo reír, pero por otros motivos). El punto fuerte de las series españolas es la comedia, lo ha sido siempre… Había series muy buenas, normalmente basadas en la idiosincrasia (me ha poseído un crítico) del pueblo español. Villarriba y Villabajo (¡¡Berlanga!! ¡¡Berlanga!!), Los Ladrones van a la Oficina… Grandes repartos y guiones divertidos. Incluso, el drama ofrecía buenas series…

¿Dónde están? Es verdad que ha habido algunas que han retomado ese espíritu en estos años, pero se han dejado caer o por las audiencias, o por esa cosa de imitar el rollo americano. Una lástima… Aún con todo merecen salvarse de esta hoguera Aída (en sus comienzos, no lo de ahora), Plutón Berbenero, Pelotas… Alguna más dejaré por ahí

Retomo Juego de Tronos… Brevemente…

Si entráis en la página de la HBO y habéis visto ya la tercera temporada podréis ver un vídeo In Memoriam con todos los fallecidos en estas temporadas… Sentí que me tomaban el pelo cuando lo vi, disfrutadlo como yo, frikis.

De todo lo que hay por ahí de la serie, este video es mi favorito…

 

Y por último, le dedico esta canción a G. R. R. Martin… Creo que se puede expresar cualquier sentimiento con un grupo soul black sesentero en un bosque… Habiendo utilizado esta técnica en otra entrada, (Negra Blanca, Corazón negro) puede parecer que me repito. Sí, vale, me repito. Mi pregunta es, ¿cuántos vídeos similares existirán en la historia audiovisual? Mi opinión es que existe uno para cada situación de la vida y yo seguiré utilizando este recurso siempre que se me presente la ocasión. Posiblemente, pocos vean la relación entre la canción y la serie. Pero yo la veo claramente. Desviada o visionaria, aquí os lo dejo.

Queridos contertulios, winter is coming y será un largo invierno hasta que llegue la primavera. Quizás me lea los libros…

Deja un comentario