Reflexiones de una LELAísta

Nunca lo había dicho oficialmente en este blog, soy de Burgos… Una ciudad medieval en el amplio sentido de la palabra y en su día a día. Famosa por sus morcillas, su catedral y por el mal tiempo. Patriota lo que se dice patriota, la verdad es que no lo soy. Es más, por mí parte el gótico me parece un rollo. No me gusta nada, soy más del románico. Y si me pongo a herir sensibilidades me parece mil veces más bonita la catedral de Santa María del Mar en Barcelona, como gótica, que la de Burgos. Como podéis ver, no soy una defensora de la ciudad que me vio nacer y me ha visto tanto por otra parte.

Tengo más cosas malas que buenas que decir sobre ella, pero me las voy a callar. Insisto en el medievo como su tiempo favorito y ya no digo más. Porque hoy he decidido a hablar de mi procedencia para hablar de un problema endémico de los burgaleses… Una enfermedad… Nos afecta a todos. Y a veces me produce rabia y frustración. Sin embargo, en ocasiones, como que no sé… Me siento más unida a mis otros congéneres, como un sentimiento de pertenencia, de comprensión, de diferencia frente a otros pueblos.

as malas que buenas que decir sobre ella, pero me las voy a callar. Insisto en el medievo como su tiempo favorito y ya no digo más. Porque hoy he decidido a hablar de mi procedencia para hablar de un problema endémico de los burgaleses… Una enfermedad… Nos afecta a todos. Y a veces me produce rabia y frustración. Sin embargo, en ocasiones, como que no sé… Me siento más unida a mis otros congéneres, como un sentimiento de pertenencia, de comprensión, de diferencia frente a otros pueblos.

Así que lo diré: soy de Burgos, y soy leísta y laísta y así sucesivamente. LeLaísta que soy…

Os voy a poner las definiciones de la Wikipedia, porque con la RAE ya me pondré más tarde:

“El leísmo es la sustitución del pronombre personal lo/la por le en la posición de complemento directo y en los verbos que tradicionalmente rigen el caso acusativo (también llamados verbos transitivos) en español.

“El laísmo es el uso, en idioma español, de los pronombres personales “la” y “las” en función de objeto indirecto para referentes del género femenino, en lugar de las formas estándar “le” y “les”. En ciertos dialectos del español el laísmo es un fenómeno extendido”.

Todo comenzó hace algunas semanas. Tuve una conversación sobre este tema con unas amigas nativas y , desde entonces, no he parado de dar vueltas a la cuestión. Nos quejábamos de que castellano parlantes de otras regiones se metían con nosotras por nuestra condición de lelaístas. La verdad es que buena parte de la población burgalesa se lo merece. Lo de ir fardando de hablar el castellano más puro es un buen motivo para recibir críticas. No obstante, algunos no lo hacemos. Primero porque no lo creemos y segundo, porque nos dan igual esas chorradas y demás orgullos patrióticos. Quiero decir que no hemos inventado la lengua. Que si fuera una señora Tolkien, pues vale, iría por el mundo toda chula por haber inventado una lengua. Como no lo soy, intento utilizar la que sé como buenamente puedo. Muchos somos conscientes de nuestro problema y no nos sentimos orgullosos ni de las glosas silenses ni de tonterías del palo este de la pureza de nuestro acento ni de nuestra manera de utilizar la lengua…

Porque un secreto…Ssssssshhhh: son mentira, hablamos fatal, fatal, fatal. Y sí que tenemos acento… Ssssssshhhh…

Lo que pasa es que una cosa es que reniegue de mi orgullo burgalés y otra bien distinta es que me deje apalear. Un conflicto interno que tengo. Lo que tratábamos en la conversación y que yo resumo así. ¡Que no me gusta que me insulten! ¡Que está muy feo! ¿O no os parece feo insultar a un enfermo? ¡soy una enferma! Yo no tengo la culpa, nací así. Me molesta mi condición de lelaísta e intento luchar contra ella, hago lo que puedo, aunque a veces no sea suficiente. Y me preocupa mucho, de verdad.

Una vez, una chica andaluza me dijo que le parecía de paletos lo de nuestro leísmo y laísmo. Recuerdo que ya me había caído un poco mal por otras cosillas de las que no me acuerdo ya. Vamos que se me había cruzado pero bien cruzada. Así que cuando lanzó ese ataque frontal, me puso… Salí a la defensa de mi pueblo, cual cid campeadora, porque me molestó muchísimo lo que dijo y además como me había caído fatal, me salió la vena de pistolera. Le contesté algo en este estilo “Que muy bien, que a ella se la veía domesticada a golpe de Complutense (su residencia era la capital del reino), pero yo estaba (y sigo estando) segura de que cuando volvía en Navidad a su tierra, en su casa brillaban las luces del árbol de navidad y las /s/ y otros fonemas por su ausencia”. Hubo tensión después de aquello, sí, sí… Los acentos, las particularidades lingüísticas, o como lo quieran llamar, me gustan. Me parece divertido que en cada lugar se hable la misma lengua de diferente manera y algunos acentos me resultan muy divertidos, bonitos o simplemente entrañables. Y las patadas que damos a la gramática y a los diccionarios también. También he recibido críticas por parte de algún vasco. Jo, después de la entrada El Primo Euskaldune no querría dar la impresión de cierta animadversión hacia este pueblo con el comentario que voy a hacer a continuación. Al contrario, también me hacen gracia y eso. Pero que no me critiquen por decir cosas como “la dije”. Que sí que me podrán criticar, pero el día en que la mayor parte de la población vasca entienda que el sonido /b/ tiene dos grafías, es decir: ¡la v existe, chicos! y la h por muy muda que sea no es invisible. Lo que intento explicar es que patadas a la gramática, a la ortografía y a la sintaxis las damos todos y particularmente en cada región  forman parte de la cultura del pueblo en cuestión. Lo que no quiere decir que seamos tontos o unos paletos. Es que lo hemos aprendido así y contra eso es muy difícil luchar.

Lo del LeLaísmo, para mí es un problema traumático y jamás se me ha ocurrido ir por ahí diciendo que los de Burgos hablan el mejor castellano del universo, cosa que sí que he oído de otros. Aclarado mi escaso patriotismo lingüístico y en otras materias, sí que debo decir, si no lo habéis notado ya, que me molesta enormemente que se metan conmigo por mi enfermedad.

Empecemos a delimitarla, pues. Yo creo que loístas no somos, pero tampoco voy a negarlo porque fijo que me equivoco. Lo voy a dejar abierto y si alguien quiere aportar alguna prueba que lo diga y lo admitiré. En esa conversación que ha dado origen a este post, hablamos de las ocasiones en las que somos lelaístas y yo que me las doy de muy de lista y de conocedora de la lengua (sí, a veces me merezco una torta, porque lingüista no soy), voy y salto: “Creo que soy leísta solo, yo lo del laísmo yo… No, no, no”. No tuvo que pasar mucho tiempo, unos diez minutos, para dejarme llevar por la lengua familiar y que aquello se convirtiera en Eurovisión 1968.

Por supuesto, me comí todos y cada unos de mis “las” para quedarme con la copla, que también me gusta mucho como estilo musical, y aprender a callarme un poquito más. Porque, cuando caí en lacuenta, me dije: “Venga, lo admito también soy laísta, pero escribiendo, no”. Y ¿sabéis? He decidido quedarme muda porque cada vez que abro la boca me doy cuenta de lo equivocada que estoy siempre. Soy una laísta de la cabeza a los pies y escribiendo también. No hay nada como dejar que las palabras fluyan vía Whatsapp o equivalente, para hacer lalalalalalaMassiel01

Al escribir textos serios, artículos y ficciones varias siento como que cambio de registro y de persona. Es verdad, entonces soy otra persona. En muchos sentidos, menos mal. Por eso parece que los “las” no salen a colación. ¡Ay! Pero cuando me comunico con uno de los nuestros… Ya sea verbalmente o por escrito… Empieza el LALALA y eso que a mí me gusta más Karina. No puedo negarlo, no. Esta es mi última teoría sobre mi enfermedad, que seguramente cambie en poco tiempo. Quizás no duré ni lo que tardo en escribir esta entrada.

El problema es que como burgaleses no lo vemos. Por mucho que nos lo digan, no lo vemos. Me encantaría que un día paseando por Burgos, me pararan por la calle los intrépidos reporteros televisivos locales y me preguntarán, así para salir en directo o para alguna encuesta de opinión superimportante y absolutamente trascendental:

-¡Buenos días maja (localismo) y hermosa joven doncella! ¿Qué te gustaría cambiar en la ciudad que te vio nacer?

Y yo respondería, muy lozana y dicharachera:

-Me gustaría que no hubiera más leísmo ni laísmo en Burgos.

O mejor, me encantaría cruzarme por la calle con el señor alcalde que eso es fácil, ya me ha pasado. Y si os cuento mi experiencia personal en ese cruce, es que es como ver un cuadro de esos de una cabaña en una pradera con sus ovejitas y sus pajaritos, de esos que tenían antes las abuelas en las casas y que los dejaban llenarse de polvo encima de un armario. O como cuando comes algo que no sabes decir qué sabor tiene, pero principalmente es soso y no tiene nutrientes. Bueno, le diría:

-Queridísimo y excelentísimo señor alcalde (paso de mayúsculas), olvídese muy señor mío de las grandes obras. Ya sé que a usted y a sus amigos, o a los amigos de sus amigos, o a las esposas de los amigos de las esposas de sus amigos les molan y que es superchachi inaugurar grandes edificios, grandes obras y grandes boulevares… No obstante o cuán sin embargo -adviértase el tono pedante-debería usted olvidarse de ello si lo que usted desea, (que muchos lo sabemos que desea) es pasar a la historia, debería emprender un proyecto totalmente diferente. Antes de ser nombrado vicepresidente o subvicepresidente de la junta de castilla y león -sigo sin mayúsculas, ¿vale? O es más, cuando usted se vaya para ser subsecretario de la dirección general de la subvicepresidencia de dicha junta, se irá mucho más tranquilo habiendo erradicado el leísmo y el laísmo. Sé que desearía ser recordado como un faraón, lo está haciendo muy bien, enterrará a su pueblo con usted, vale. Pero si acabara con este mal que nos aqueja llegaría a los altares de todos los colegiosconcertados de su ciudad, la nuestra al fin y al cabo, al ladito de la virgen estaría su efigie. Invierta sus energías en hacer que sus votantes no confundan el complemento indirecto con el directo y viceversa. Estamos hechos un lío ilumínenos, señor Alcalde.

Y le entregaría este dibujo hecho con mis propias manos y el Fresh Paint.

 

dibujo-leísmo

 

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